La normalización de la temperatura del Océano Pacífico hizo que el fenómeno climático se diluyera, aunque los efectos de la sequía continúan. Se esperan mayores lluvias para abril y mayo. Serán necesarios entre 200 y 300 milímetros para llevar la siembra de trigo.

Esta semana, diferentes organismos oficiales agrupados en la Mesa Nacional de Monitoreo de Sequías, informaron la finalización del fenómeno climático de “La Niña”, y agregaron que el pronóstico presenta una muy alta probabilidad a que “se mantenga la fase neutral al menos hasta el inicio del invierno austral”.

Hay que recordar que la situación climática adversa afectó durante tres años consecutivos a nuestro país y lo llevó a sufrir una de las peores sequías de la historia. Si bien este evento natural culminó, esto no significa el final del déficit hídrico ni cambios inmediatos en la situación del campo argentino, pero sí genera un cambio de perspectivas.

La Niña se da cuando la temperatura del Océano Pacífico Central se ubica por debajo de los niveles normales y, en nuestro país, eso genera lluvias menores a los promedios históricos, que tras tres años consecutivos produjo una sequía de dimensiones cuasi catastrófica. En los últimos meses el mar fue ganando grados hasta alcanzar una situación normal, por lo cual se pasó a un escenario neutral, que traería consigo un régimen de precipitaciones acorde a los registros históricos.

¿Qué va a hacer el campo?

Para el director de la consultora Zorraquín + Meneses, Teo Zorraquín, que se haya anunciado de manera oficial el fin de La Niña “es una broma de mal gusto”, ya que “la sequía no se acabó”. Bajo ese contexto, el especialista entiende que, si bien la situación no es heterogénea en todas las zonas productoras del país, en la próxima campaña agrícola, “desde las intenciones se va a sembrar todo lo que se pueda a medida de que haya humedad”.

“Más allá del clima y de las decisiones del Gobierno y de la macroeconomía endeble, en todos los empresarios agropecuarios la decisión es no bajarse y la intención es sembrar lo que pueda, como así también sostener, en el caso de ganadería, la mayor cantidad de cabezas que se pueda”, dijo Zorraquín. Si bien para el consultor la expectativa en el sector “es mejor porque todos los pronósticos indican que estos próximos meses se pasa a neutro y en primavera a Niño”, remarcó que “la siembra de trigo, si no hay recarga fuerte de perfil de suelo con agua en los próximos dos meses, se va a complicar y pasará más a la gruesa”.